Navegando por la hipertelevisión a ritmo de hipermediación me he topado con uno de esos anuncios que pasan desapercibidos a todo aquel que no tenga un oído bien entrenado y un cerebro con facilidad para las dobles lecturas descabelladas. Si estas dos características que tengo son fruto de la genética, de la continua ingestión de sucedáneo industrial de chocolate o de que algo fue mal durante el electroencefalograma que me hicieron de pequeño es algo que no discutiremos ahora. Lo que sí discutiremos -y por discutir quiero decir que yo expondré y vosotros asentiréis y, quizá, murmuréis alguna oración en mi honor- es una serie de antecedentes a LO ZOMBI que iré presentando en una nueva serie irregular de entradas y que con el tiempo olvidaré por completo y crearé otra serie de entradas y esto será un puto cacao pero si alguien me pregunta diré que es culpa del universo entrópico que nos ha tocado vivir.Bien, en el capítulo uno os traigo un producto que podría ser EL PRODUCTO en el que la química presenta un efecto imprevisto e incontrolable que da paso a una invasión zombie en toda regla, con las consiguientes escenas de canibalismo, de disparar al zombie que se parece a Burt Reynolds, de la niña que parece adorable en camisón en el pasillo pero que empieza a correr y te salta al cuello y tu amigo al que han mordido pero que todavía no es uno de ellos intercepta con un bate de baseball de aluminio y de escapar por los pelos en un barco para descubrir que te has olvidado la gaseosa en tierra. El producto en cuestión son los Apósitos Callicidas del Dr. Scholl.
¡Este hombre está loco! ¡Es un imbécil! ¡Se está quedando calvo! ¡Ha puesto una foto de una tarta con forma de zombie y no venía a cuento de nada! ¡Está diciendo sandeces! Gritarán algunos. Quizá muchos. Y tendrían toda la razón, pero no sé a qué cojones vendría ponerse a gritar eso si ya conocían el blog, no sé, igual deberían buscarse otra cosa que hacer, ¡me sobran lectores! Tengo tantos lectores que estoy pensando fundar una secta. En una isla, pondría estaciones subterráneas y si cayese un avión me dedicaría a confundir a los supervivientes con sucesos sin sentido y al final aparecería Waaaaaaalt subido a un oso polar y se los cargaría a todos con una ametralladora. Pero el caso es que mi teoría tiene sentido, o al menos tanto sentido como cualquier otra teoría de película zombiesca, y quizá más, porque la descripción del producto del Dr. Scholl reza:
Apósitos Callicidas. Eliminan eficazmente los callos.
Compuesto por dos elementos:
· Disco adhesivo con ácido salicílico, que penetra en las células endurecidas y las descompone.
· Apósito transarente de Gel polímero viscoelástico, que no se deforma y alivia inmediatamente el dolor y la presión ejercida sobre el callo.
Se adhiere de forma instantánea.
Ideales para llevar con zapatos abiertos o sandalias.
Penetra en las células endurecidas y las descompone. No es descabellado imaginar un escenario donde el apósito reacciona con, pongamos, el excesivo CO2 de la atmósfera -por aquello de colar protesta ecológica en una temática en la que en realidad lo que quieres es ver como alguien tritura a otras personas con un extractor de cocina- de forma que el efecto de descomposición se potencia y penetra más allá de las células endurecidas, descomponiendo el cuerpo por completo.
-No tan deprisa, Joe, ¿y cómo pasas de ahí a un ejército zombie? ¿Cómo se contagian unos a otros?
-Por el poder del Marketing.
-¿Y por qué querrían devorarse unos a otros?
-Todos queremos devorarnos los unos a los otros, y los dolores de pies son tan molestos que nos darían esa pizca de mala leche extra que marcaría la diferencia.
-Has ganado esta vez, Joe, vaaaya que sí.
-Y para acabar con ellos bastaría con dispararles al dedo gordo, o pisárselo con el coche, o con una prensa hidráulica. No sería muy espectacular, pero sí novedoso.
-Vale, vale, que sólo quería seguirte el rollo, tu idea me ha parecido una subnormalidad de épicas proporciones.
-Tú mismo, pero deberías prestar atención a los pies de la gente, particularmente ahora en verano, que llevan esas sandalias ridículas. Cualquiera de ellos puede ser el Paciente 0.
P.D: Como tarta es pie en inglés y es una tarta de zombie pues ahí lo tenéis. IN YOUR FACE.
-No tan deprisa, Joe, ¿y cómo pasas de ahí a un ejército zombie? ¿Cómo se contagian unos a otros?
-Por el poder del Marketing.
-¿Y por qué querrían devorarse unos a otros?
-Todos queremos devorarnos los unos a los otros, y los dolores de pies son tan molestos que nos darían esa pizca de mala leche extra que marcaría la diferencia.
-Has ganado esta vez, Joe, vaaaya que sí.
-Y para acabar con ellos bastaría con dispararles al dedo gordo, o pisárselo con el coche, o con una prensa hidráulica. No sería muy espectacular, pero sí novedoso.
-Vale, vale, que sólo quería seguirte el rollo, tu idea me ha parecido una subnormalidad de épicas proporciones.
-Tú mismo, pero deberías prestar atención a los pies de la gente, particularmente ahora en verano, que llevan esas sandalias ridículas. Cualquiera de ellos puede ser el Paciente 0.
P.D: Como tarta es pie en inglés y es una tarta de zombie pues ahí lo tenéis. IN YOUR FACE.

3 comentarios en "Antecendentes zombie I: Crema para pies"
whosayNI on 14 jun 2010, 17:53:00
Mi pie creo que ya está descomponiéndose sin necesidad del funesto Dr Schöll
Goulue on 14 jun 2010, 20:46:00
me pido ser el paciente 0
Unknown on 14 jun 2010, 22:31:00
Tus enormes callosidades podrían convertirse en una criatura autónoma, separarse de tu cuerpo y ser el paciente 0, dejándote a ti con un hueco en los pies del tamaño del agujero de la cabeza del hombre aquel que vimos por la calle y que nos fascinó obscenamente.
Publicar un comentario