whosayNI: me contaron el otro día que hace tiempo estuvo una tía, que no se de qué manera estaba relacionada con Esperanza Aguirre
whosayNI: no sé si por amistad o por familia directa
whosayNI: el caso es que entró ahí de enchufada
whosayNI: para ayudarles
whosayNI: en qué?
whosayNI: en lo que fuera
whosayNI: y bueno, yo que sé, la tía era periodista, así que le asignaron la redacción de algunas notas de prensa
whosayNI: la primera que escribió era para una movida de axa seguros, una cosa fácil
whosayNI: axa llamó a la media hora amenazando con cancelar el contrato con la agencia si volvían a enviarles algo así
whosayNI: la tía debía de escribir HORRIBLEMENTE
Joe Perkins: jajaja
whosayNI: decían que como una niña de cinco años, una niña de cinco años tonta
whosayNI: total... que van probando a mandarle diversas cosas y todo es un puto desastre
whosayNI: pero no pueden despedirla
whosayNI: ni quieren decirle a los gestores de la agencia lo que pasa
whosayNI: no se atreven
whosayNI: así que empiezan a turnársela para encargarle trabajos ficticios
whosayNI: cosas que no hacen falta para nada
Joe Perkins: JAJAJA
Joe Perkins: en serio? xDD
whosayNI: le dan unas tablas en excel monstruosas
whosayNI: sísí xDD
whosayNI: y le hacen trabajar con ellas
Joe Perkins: epicous xD
whosayNI: y así se pasa pues meses
whosayNI: pero se cansan y empiezan a gastarle bromas
Joe Perkins: me muero poniéndome en el lugar del que se inventó el excel xDDD
whosayNI: un día le hicieron una captura de pantalla del escritorio, le borraron todos los iconos y le pusieron de fondo de pantalla la captura
whosayNI: y se pasó DOS semanas intentando hacer click en los iconos falsos
whosayNI: sin preguntarle a nadie
Joe Perkins: JAJAJAJAJA
whosayNI: que al final le dijeron, por pena, que era un virus
Hensley, nativo de Tenesse, nace en 1881, sólo un año después que el turrón. Y pocas cosas dulces como el turrón le tocaría saborear, llevando una dura vida de, no sé, campesino paleto por ejemplo; esta no pretende ser una biografía precisa, igual fue minero, comadrono o zar prusiano exiliado. El caso es que, muy religioso él, fundó la llamada Church of God with Signs Following, especializada en algo conocido como Snake Handling, que suena a masturbar serpientes pero eso tendría algún sentido, como amantes de los animales o vaya usted a saber, Francisco, vaya usted a saber. La hórrida realidad es que el Manoseo de Serpientes es un ritual que sigue un pequeño número de iglesias pentecostales (pertenecientes o relativas a Pentecostés; gracias, RAE) estadounidenses, donde el Poder de Jesús Salvador te protege suponiblemente hasta de los ataques de animales venenosos -e imagino que de muchas otras cosas, como de impactos de meteorito, la electricidad, hemorroides y moho, o hemohorroides, una enfermedad que las combina y que me acabo de inventar y que seguro trae cola; jeje, cola-, y supongo que montan el típico numerito de un escenario y un tipo canoso gritando majaderías y sacando serpientes de una bolsa y atándolas entre ellas y afirmando que "soy tan creyente que puedo saltar a la comba con estos peligrosísimos reptiles atados a modo de cuerda y aún así no me pasará nada y podré gastarme esta noche vuestras donaciones en cerveza".
Hola, criaturillas del bosque. Pueden sonar las trompetas del triunfo, porque se inaugura una nueva serie de posts, que con un poco de suerte tendrá continuación algún día. ¿Quién iba a decir que Microrrelatos de terror sería el primero en tener continuación? Seguro que vosotros no, porque un terror tan condensado puede MATAR. Pero vayamos por faena, metámonos en harina y aspiremos fuerte, tan fuerte que se nos formen magdalenas en la pituitaria, que se nos quede el pecho hinchado, porque vamos a hablar de héroes. ¿Del Capitán URSS? ¿De John McClane? ¿De neurocirujanos que operan con cubiertos de plástico de esos de comerte la tarta del cumpleaños porque es una emergencia y si no lo hacen la pequeña Mary morirá de disentería? ¿De Spiderman? Sí, pero otro día. Hoy vamos a hablar de héroes anónimos, de VERDADEROS héroes anónimos. Nada de bomberos que dicen que trabajan de eso porque son así de buenas personas pero en realidad lo hacen para ligar con veinteañeras en el gimnasio -lo que es una guarrada porque está todo el mundo sudado, si os importa mi opinión. ¿Que no? Pues vale-. Personas aparentemente insignificantes que llevan lo heroico dentro, frecuentemente sin saberlo, como un tumor. Bueno, un tumor benigno, que yo me los imagino como de peluche, con una cara sonriente dibujada. Que te lo extirpan y lo limpian un poco, lo envuelven en una toalla y te lo dan para que le hagas arrumacos y le pongas nombre. Y luego es doloroso, porque te lo arrebatan para implantárselo a otro paciente y mantener la farsa de la medicina moderna en marcha, pero eso es otra historia. Si queréis, también podéis imaginar un tumor benigno como un tumor Kinder, que te lo extirpan, lo abres y dentro trae juguetes para montar. Un producto que tendría mucho éxito en el mercado caníbal, por cierto.Pero dejemos de hablar de tumores, aunque sea por un segundo, y volvamos al núcleo gelatinoso de este post, que es la heroicidad ciega y sordomuda, inaugurándola con El Eyaculador Enmascarado, un héroe urbano del que no conozco el nombre ni el jeto, y por eso me lo imagino con una máscara.
Lady Thundercalippo Match 13 comenzó una bella relación con el Eyaculador Enmascarado hará unos meses. Todo iba como la seda, eran como delfines que se dejaban llevar por las azules aguas del enamoramiento, hasta que las aguas se volvieron demasiado húmedas. No sé si me seguís. Las aguas se calentaron por el efecto invernadero, vamos. El Leviatán emergió de las profundidades, y tenía hambre de carne humana. El agujero de la cabeza de la ballena blanca chorreab... vamos, que la relación llegó a ese punto donde lo efímero se vuelve tangible, y los poderes del Eyaculador Enmascarado despertaron.
Al principio Lady Thundercalippo Match 13 se mostró comprensiva, imagino. El Eyaculador Enmascarado había tenido un mal momento. No pasaba nada. A todos nos ha pasado después de haber estado viendo el Volleyball femenino. Insatisfecha pero enamorada, hasta cierto punto halagada, confusa, se da media vuelta y se pone a dormir. Los días pasan, y para la decimocuarta vez que se repite la historia, la insatisfacción se torna preocupación. Ella, una mujer dialogante, decide hablarlo con él. Hay tratamientos médicos para casos tan severos. Psicólogos. Drogas. Lobotomías. Y aquí es donde lo heroico tomó forma, porque lejos de avergonzarse, de buscar excusas, de pedir perdón, de llorar, de saltar por la ventana, se alzó orgulloso de su instantánea eyaculación precoz pre-penetración, argumentando cuánto le gustaba Lady Thundercalippo Match 13, y cómo se lo demostraba físicamente, y que no veía dónde estaba el problema.
Así es, amigos. Como una manifestación física del espíritu sexual más caduco, donde la velocidad de eyaculación era sinónimo de hombría y el placer femenino era irrelevante, el Eyaculador Enmascarado brilló con luz propia, y se alejó por las oscuras calles de la ciudad, luchando valientemente por recuperar un tiempo ya olvidado. El hombre del futuro te saluda con honor, hijo del pasado. No desfallezcas. Que nadie te arrebata tu sueño.
-¿Oiga? ¿Policía? Tienen que venir a mi casa, una docena de animales me rodean, ¡sus ojos brillan en la oscuridad!
-¿Está seguro de que los ojos no pertenecen a una única criatura?
CHAN CHAN CHAN CHAAAAAAAAAN.
El otro día recorría las estanterías mohosas de una librería -no literalmente, no es que me hubiese miniaturizado como en aquel peliculón o transformado en una cucaracha como en aquella serie mítica donde el protagonista se podía transformar en animales y no recuerdo para qué lo hacía exactamente, pero igual el 40% del metraje consistía en esas transformaciones a cámara lenta; diría que el actor era Cristopher Lambert, o el de Aterriza Como Puedas, aunque igual me confundo con aquella otra serie donde el prota venía de otro planeta y llevaba unas esferas azules que brillaban pero no parecían hacer gran cosa más, y un coche que recordaba a las motos de Tron, por no decir que el diseño era un plagio directo de aquellas, y de hecho creo que podría escribir más cosas dentro de este inciso que en el resto de la entrada: por ejemplo, podría comentar mi teoría de que a Mickey Rourke le secuestraron una hija y le enviaban mensajes amenazando con desfigurarla si no se desfiguraba él y por eso se empezó a hacer cirugías hasta que quedó como ha quedado, que se parece sospechosamente a Kim Basinger, lo que también despierta mis sospechas pero voy a ir concluyendo porque al final se me olvidarán las mierdas que iba a contar- y encontré un ejemplar de "Relatos de diez mundos", de Arthur C. Clarke, de 1975 por 3 €, que a 30 céntimos por mundo pues ya sale barato, así que me lo metí en un bolsillo y salí corriendo, pero apareció un centinela que hizo un disparo láser de aviso y al final tuve que pagarlo, pero está bien porque así me evito hacer ejercicio.El caso es que el primer relato venía a contar que los Rusos tenían planeado lanzar un satélite con el único propósito de interferir las señales de televisión estadounidenses y emitir sus propios contenidos, apelando al miedo que provocaba el supuesto poder de la propaganda por aquellos años -comentario pedante patrocinado por Paul Lazarsfeld-, y que básicamente consistía en enganchar a la población con contenido pornográfico, libre de censura, y de paso colarles, no sé, el epiquísimo Himno de la Unión Soviética. Al final el protagonista, al que un ruseras le contaba toda esta movida sin venir demasiado a cuento, consideraba perfectamente viable el plan y pensaba que era el fin del mundo y se alejaba cabizbajo por la gris ciudad, como deben acabar todos los verdaderos relatos de ciencia ficción.
A estas alturas tú ya hacía rato que habías lanzado a la basura tu monumento casero en honor a Clarke y negabas con la cabeza murmurando algo como "la madre que te parió, Arthur" o "con porno, claro que sí... cómprate unas revistas, hombre". ¡Pero cuidado! ¿Era Clarke tan imbécil como insinúa su relato? ¿O lo somos nosotros? Vosotros sí, por descontado; pero yo he visto aquí algo de sabiduría apocalíptica, y me voy a atrever a ampliar y mejorar el relato con una alternativa realmente viable para acabar con la población de un país mediante el uso, también, de un satélite televisivo. ¿Cómo? Pues recurriendo al efecto placebo.
Fase 1
La idea es la misma, pero en lugar de colar propaganda comunista emites informativos donde se asegura que una rara enfermedad no identificada está haciendo estallar la cabeza de la gente, mostrando vídeos donde ocurre -montando ya el tinglado antes, implantando explosivos en el cráneo de los voluntarios o algo, siendo creativo-.
Fase 2
Más tarde emites un reportaje sobre la investigación que se ha estado llevando a cabo, y que se ha descubierto que se trata de un arma psicocuántica que provoca la explosión cerebral tras el estornudo.
Fase 3
Envías al país un Paciente 0 con un detonador craneal que se activará con un estornudo y esperas.
Fase 4
Eventualmente el Paciente 0 estornudará, le estallará la cabeza y parte de la población lo verá de cerca. Esto significará que la infección ha llegado al país en cuestión, y el efecto placebo será tan poderoso tras meses de informativos al respecto que, de forma natural, a la gente empezará a estallarle la cabeza al estornudar.
Fase 5
Enviar patrullas especializadas en limpieza de cerebro cocido en asfalto para tu nuevo país, dejándolo listo para instalarse, obra nueva y completamente amueblado.
Como veis, en 5 cómodas fases hemos acabado con la población deseada y no hemos causado ningún tipo de destrucción física en las infraestructuras, reduciendo drásticamente la superpoblación del planeta, por lo que mi solución demuestra ser más ventajosa que la propuesta por Clarke, y mucho más divertida.
Joe Perkins, uno de los mejores hombres del ejército soviético, fue encarcelado por un delito que sí había cometido. No tardó en fugarse de la mazmorra en la que se encontraba recluido. Hoy, buscado todavía por sus acreedores, sobrevive como diseñador de baratas y novedosas armas de destrucción masiva. Si tiene usted algún problema con un gran número de seres humanos y desea que mueran de una forma creativa, quizá pueda contratarlo.
Pues en absoluta primicia mundial paso a mostraros los dos artículos y la autoentrevista que encandiló a los jefazos gizmoderos y no les dejó otra opción que ofrecerme su dinero y sus mujeres como ofrenda.
Corky, el ratón meneíllos
Una vez al año, para el Greener Gadgets Design Competition, una serie de ascetas milenarios descienden de las montañas y, basándose en las votaciones on-line de un puñado de hippies y en las visiones provocadas por la ingestión de anacardos alucinógenos, eligen un concepto de gadget como paradigma de la tecnología verde y la sostenibilidad. Por desgracia, esto no significa que se preocupen por los avances en Sexobots ni en sujetadores efervescentes, y nos encontramos con dispositivos como Corky, el ratón de corcho.
Ignoro si el corcho utilizado para la carcasa exuda un aroma de Cabernet Sauvignon reserva del 2003, perdí el sentido del olfato durante mi gira con los Rolling Stones, pero desde luego sabe más a sudor de mano que a otra cosa. ¿Qué ofrece entonces este ratón más allá de su impresionante flotabilidad? Pues que es inalámbrico, el material con el que está fabricado es 100% reciclado y reciclable, y no necesita pilas.
Corky observa morbosamente asqueado los residuos de sus hermanos.
¿Que no necesita pilas? ¡BRUJERÍA!, gritaréis. Y yo os daré la razón, aunque su diseñadora asegure que Corky obtiene la energía al usarlo, ya sea por desplazamiento, por pulsar los botones o por jugar con la ruedecilla, gracias a elementos piezoeléctricos. Claro que sí, señora, lo que usted diga, pero todos sabemos la verdad: que su porosa superficie permite que Corky se alimente de nuestra aaaalma.
El teléfono rancio de Vodafone
Durante el Mobile World Congress de Barcelona se han podido ver piezas de tecnología que harían vomitar de rabia a la mismísima reina Borg: Motorola Milestone, LG Mini, Xperia X10, comerciales que parecían Terminators T-800… Pero llega Vodafone y nos da en la cara con sus modelos 150 y 250; y creedme, eso duele, porque parecen un ladrillo.
Con una excusa improvisada propia de proyecto de ciencias para el colegio que empiezas la noche antes y al final sale como sale, “es que están destinados a mercados emergentes y zonas rurales”, Vodafone presenta dos terminales con unas características más propias de enanos de jardín que de teléfonos móviles:
- Pantalla monocromo 96x64
- GSM 900/1800
- Botones
- Linterna
- Agenda de 100 contactos
- Vibración, alarma, calculadora
- Permite llamar y que te llamen
- SMS
La versión 250, más avanzada, presenta algunas mejoras, como pantalla a color 128x128 y radio FM, y ambos modelos comenzarán a comercializarse en el continente africano, Turquía y la India, a un precio de 11 y 15 euros.
Un redactor con mala uva podría cuestionarse la necesidad de teléfonos móviles para un habitante de un país subdesarrollado, que se preocupa más por sobrevivir que por enviar TONO REGETTON al 666, y para quien 11 euros significan un tesoro digno de un par de jeques árabes y los más altos cargos de Gizmodo. De hecho, podría proponer una mejora sencilla, aunque inapropiadamente no-lucrativa: teléfonos comestibles gratuitos. Por suerte, no hay ningún redactor de esas características cerca.
Presentación
Joe Perkins: Hola, Néstor, gracias por venir. Cuéntanos, ¿qué haces cuando no estás participando en concursos de periodismo con artículos llenos de odio gratuito?
Néstor: Gracias a ti, Joe, gracias a ti. Verás, estoy estudiando el segundo ciclo de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Barcelona…
JP: ¡Mucho mejor que el primero!
N: … y soy ingeniero técnico electrónico, aunque ahora no trabajo. Estuve trabajando en robótica pero lo dejé para estudiar otras cosas.
JP: Pues hay cantidad de cosas con electrónica dentro. Stephen Hawking por ejemplo. Dinos, ¿tienes blog? ¿Twitter? ¿Haces deporte? ¿Juegas al Scrabble?
N: Ahora no me apetece, soy más de HeroQuest. Tengo cuenta en todas las webs imaginables, pero no escribo nunca en Twitter, y el blog lo tengo bastante abandonado, aunque tampoco escribía nada parecido a Gizmodo.
JP: Ya veo, está lleno de cosas que no interesan a nadie, probablemente porque hablas de tu vida. ¿Y qué puedes aportar a Gizmodo? ¿Dónde te ves en cinco años? Si volvieses a nacer convertido en un animal, ¿cuál serías? Defínete con tres adverbios de modo.
N: Vaya, parece que has estado en unas cuantas entrevistas de trabajo de las buenas. Voy a reducir mi respuesta a que creo poder colaborar con posts medianamente divertidos, con pocas faltas de ortografía y una caligrafía excelente, nada de artículos redactados a boli en una servilleta. Me gusta escribir, y me he quedado a un paso de entrar a trabajar para Softonic, ¡de 1.500 solicitudes nos entrevistaron a 6! ¡Sólo 15 pasamos la prueba escrita!
JP: No debiste decirles que no usas nunca Softonic.
N: Es posible, eso me enseñará a cerrar la bocaza en el futuro.
JP: No, no lo hará. ¿Y qué disponibilidad tienes? ¿Tienes tan poca vida social que estás dispuesto a pasar las noches en vela escribiendo sobre pedazos de plástico con lucecitas que se encienden y se apagan, SE ENCIENDEN Y SE APAGAN?
NM: Podría incorporarme de inmediato, y tengo tan poca vida social que sólo tengo 40 amigos en Facebook.
JP: Eso es patético. ¿Quieres decir algo más? Hasta ahora no has soltado más que tonterías, ¿de verdad crees que te van a contratar?
N: Bueno, lo importante es que los artículos que escribo les gusten y que sepan que estoy disponible, ya se discutirán los detalles de mis enfermedades mentales luego.
JP: Eso habrá que verlo. Y es curioso que menciones las enfermedades mentales, porque, de hecho... TÚ Y YO SOMOS LA MISMA PERSONA
N: Pardiez.
Entrevista dirigida por M. Night Shyamalan.
Navegando por la hipertelevisión a ritmo de hipermediación me he topado con uno de esos anuncios que pasan desapercibidos a todo aquel que no tenga un oído bien entrenado y un cerebro con facilidad para las dobles lecturas descabelladas. Si estas dos características que tengo son fruto de la genética, de la continua ingestión de sucedáneo industrial de chocolate o de que algo fue mal durante el electroencefalograma que me hicieron de pequeño es algo que no discutiremos ahora. Lo que sí discutiremos -y por discutir quiero decir que yo expondré y vosotros asentiréis y, quizá, murmuréis alguna oración en mi honor- es una serie de antecedentes a LO ZOMBI que iré presentando en una nueva serie irregular de entradas y que con el tiempo olvidaré por completo y crearé otra serie de entradas y esto será un puto cacao pero si alguien me pregunta diré que es culpa del universo entrópico que nos ha tocado vivir.Bien, en el capítulo uno os traigo un producto que podría ser EL PRODUCTO en el que la química presenta un efecto imprevisto e incontrolable que da paso a una invasión zombie en toda regla, con las consiguientes escenas de canibalismo, de disparar al zombie que se parece a Burt Reynolds, de la niña que parece adorable en camisón en el pasillo pero que empieza a correr y te salta al cuello y tu amigo al que han mordido pero que todavía no es uno de ellos intercepta con un bate de baseball de aluminio y de escapar por los pelos en un barco para descubrir que te has olvidado la gaseosa en tierra. El producto en cuestión son los Apósitos Callicidas del Dr. Scholl.
Apósitos Callicidas. Eliminan eficazmente los callos.
Compuesto por dos elementos:
· Disco adhesivo con ácido salicílico, que penetra en las células endurecidas y las descompone.
· Apósito transarente de Gel polímero viscoelástico, que no se deforma y alivia inmediatamente el dolor y la presión ejercida sobre el callo.
Se adhiere de forma instantánea.
Ideales para llevar con zapatos abiertos o sandalias.
-No tan deprisa, Joe, ¿y cómo pasas de ahí a un ejército zombie? ¿Cómo se contagian unos a otros?
-Por el poder del Marketing.
-¿Y por qué querrían devorarse unos a otros?
-Todos queremos devorarnos los unos a los otros, y los dolores de pies son tan molestos que nos darían esa pizca de mala leche extra que marcaría la diferencia.
-Has ganado esta vez, Joe, vaaaya que sí.
-Y para acabar con ellos bastaría con dispararles al dedo gordo, o pisárselo con el coche, o con una prensa hidráulica. No sería muy espectacular, pero sí novedoso.
-Vale, vale, que sólo quería seguirte el rollo, tu idea me ha parecido una subnormalidad de épicas proporciones.
-Tú mismo, pero deberías prestar atención a los pies de la gente, particularmente ahora en verano, que llevan esas sandalias ridículas. Cualquiera de ellos puede ser el Paciente 0.
P.D: Como tarta es pie en inglés y es una tarta de zombie pues ahí lo tenéis. IN YOUR FACE.
Una bicicleta diseñada por una rata a 30 €, el futuro ya está aquí, y no lo entendemos. Quizá sea más cara en el mercado de los (marditos) roedores, para los humanos nos resultará incómoda, tienes que frenar con la cola y girar con los bigotes y... no sé, masticar queso y pedalear siguiendo trayectorias geométricas ratónicas no-euclídeas.La inmortal rata moderna, actualización urbana del mito del ave fénix, sirve para ilustrar el renacimiento del dominio del blog, odisea nada moderna pero sí algo mítica que pasaré a relatar en cuanto logre resumir los 52 mails que han sido necesarios para conseguirlo, donde he batido numerosos récords de paciencia, y donde ACENS ha batido otros tantos de incompetencia.
Aunque quién sabe, creo que no he cumplido ninguna de las promesas que he hecho, igual os toca joderos. Lo que ya me está bien, por cierto.
Ella es la papada de Hitchcock llevando las gafas de Woody Allen. El cuchillo de Rambo cortando la oreja de Van Gogh. Es el látigo de Indiana Jones fustigando a Elizabeth Bathory por La Comarca. Es un T-800 de chocolate persiguiendo a Marty McFly, subido a una moto de Tron. Es el cerebro de H. P. Lovecraft implantado en el cuerpo de un velociraptor, que viaja en el tiempo para destruir la Estrella de la Muerte. Es Spock luchando a muerte con Homer Simpson por el retrato de Dorian Gray. Es todas las cosas que siempre has querido, combinadas de una forma que jamás habrías podido imaginar.
En uno de mis innumerables viajes en tren, tacatá tacatá, propera parada tu puta madre, se sentó a mi lado una invidente –que suena a aquella película donde se miniaturiza una nave y unos científicos y se hace un viaje alucinante al colon de otro para ver si tiene pólipos, pero viajando al cuerpo de una vidente–, y decidí hacer un silent kill. Para los que no hayan jugado a Rolemaster, aclararé que se trataba de una habilidad para asesinar a alguien mientras dormía, sin tener que enzarzarse en un legañoso combate sin sentido, como harías en ad&d.–El Príncipe de Zamunda está profundamente dormido, lo tienes a tu merced, así que coges tu daga y le haces... a ver, 1d4+2... 3 puntos de daño. Le quedan 260, se levanta y te ataca con su báculo púrpura.
–Eso no suena nada bien.
El caso es que la nube fétida empezaba a tomar forma a la salida de mi ano –nota mental: hacer un chiste sobre al salir de clase– cuando caí en la cuenta de que los ciegos tienen unos super-sentidos, como bien nos enseñó Daredevil y el niño sin ojos que cazaba las moscas que molestaban a la Mula Francis pero que nunca tuvo el reconocimiento que debía. El pánico se apoderó de mi, la mujer se daría cuenta de inmediato de la perturbación aromática y me señalaría con un dedo verrugoso mientras me lanzaba una maldición judía, como la que le lanzaron a Hitler, pero cuando me disponía a saltar por la ventanilla me percaté de un detalle crucial: la mujer no podía verme. Como mucho podría decirle a los demás pasajeros que el chaval que olía a vinagre y azúcar era el causante de ese ambiente enrarecido, pero ningún otro pasajero podría identificarme. Era intocable. Inmunidad di-plo-má-ti-ca. Era Darkman. Era un hacker mirando las fotos de vuestras hermanas sin que os dieseis cuenta. Era Depredador subido a un árbol mientras la vietnamita decía que había sido la selva quien se los había llevado. ERA DIOS, Y BAJÉ DE AQUEL TREN, IMPUNE.
Cuentan el chiste de siete náufragos en una isla desierta. Seis de ellos son orientales y el séptimo un norteamericano muy gordo. El primer día se asignan las tareas que todos deben cumplir para seguir vivos. Uno se encargará de la leña, otro de pescar, un tercero de cazar, el siguiente de construir un refugio, etcétera. Al final deciden que el norteamericano se dedique tan sólo a comer. Y así lo hacen. Cada mañana, los seis asiáticos se aplican a sus tareas y por la noche se dedican a ofrecerle un magnífico festín al yanqui, quien, harto de tanta comida, siempre deja restos suficientes para la alimentación de los seis desdichados.
[...][Un economista] Diría que, de hecho, los seis asiáticos necesitan al norteamericano porque éste es, en realidad, el motor de la economía local. Sin el yanqui y su voracidad no hubiesen desarrollado artes de pesca, ni construido infraestructuras como cabañas, cuencos o canoas. Sus cifras de volumen de pescados y de tubérculos recolectados caerían a niveles preocupantes. Su PIB, sus indicadores de empleo y actividad serían propios de una isla subdesarrollada. El hambre pantagruélica del ocioso norteamericano ha obligado a los asiáticos a realizar una fuerte inversión en I+D para maximizar los recursos de la isla.
Sin el yanqui, nadie tendría que haber aprendido a recitar monólogos ni a componer canciones para distraer al comensal mientras cena, con lo que las artes escénicas nunca se hubiesen desarrollado en la isla, que habría mantenido un bajísimo nivel cultural. Pero, además, la obligación de cocinar un banquete diario ha multiplicado los contactos sociales entre los seis asiáticos, que se han visto obligados a crear sistemas de coordinación, de reparto del trabajo y asignación de recursos, y han revertido en una mayor, más eficaz y rica complejidad social, lo que les permitirá preparar con el tiempo banquetes cada vez más complejos, cosa que despertará entre ellos las dotes de iniciativa y liderazgo.
Queda claro, pues, que sería inconcebible un desarrollo económico sin la presencia de nuestro americano. Si muriese de apoplejía, lo más seguro es que los supoervivientes trabajasen tan sólo tres o cuatro horas para asegurarse la subsistencia y pasasen el resto del día tumbados. Supondría una debacle de la productividad, la ruina de la naciente civilización isleña. Cada uno se quedaría en su rincón de la playa y la estructura de mando y tareas acabaría disolviéndose. Pasarían a llevar una vida cercana a la animalidad. La falta de un objetivo común, de un trabajo, en definitiva, los convertiría en vagos y suspicaces. De ahí que sea cuestión de tiempo que surjan disputas, desprecio y orgullo entre los antes sumisos y cooperativos asiáticos. La muerte del norteamericano será la ruina de los asiáticos.Extraído de La Economía no Existe, de Antonio Baños
Resulta que instalé hace unos días Google Analytics en el blog, página que arroja una obscena cantidad de datos estadísticos sobre los visitantes, y estaba ojeándolos mórbidamente y me he topado con la siguiente lista de búsquedas que han traído a la gente aquí, lo que supone un buen resumen de lo que significa mi vida y obra en el ciberespacio:
- "silvia_livida"
- anal hemoal follar
- como hacer un disfraz de amish
- dungeon de carton
- happy tre friends vendedor de organos
- historias irrelevantes
- iker jimenez hablando de death note
- juegos de cultivo de plantas y zombies atacando
- lentilla ultimo gran heroe
- lindsay lohan muestra su vulva
Y próximamente... ¡El burofax del odio a ya.com! ¡Permanezcan en sintonía!




