Let's talk about butting paper. ¿No sería estupendo que se dijese así en inglés? Por supuesto que sí. Pero me refería al papel higiénico. En este hórrido mundo industrializado, las empresas miman su producto como un orangután que encuentra una cría de búfalo abandonado y la cría como si fuese un manatí, porque él mismo fue criado por uno. Es una larga historia de becarios de zoo en la que no entraremos en detalles. El caso es que el papel del culo, y no me refiero a la interpretación de las dobles de culo de Jennifer Aniston, es un producto básico en nuestra vida que con toda probabilidad ha ocasionado numerosas batallas industriales de las que nunca sabremos nada, porque untan bien a los medios de comunicación, que disfrutan de estos productos "de gratis", vendiendo su ética periodística al papel más suave.Y ahí es donde quería llegar. Estas empresas tendrán controles de calidad, expertos de requetenombre internacional dedicados exclusivamente a desarrollar nuevos materiales, probarlos en animales de laboratorio y, finalmente, en seres humanos que acceden a colaborar a cambio de crack y/o choco loco flakes. No es descabellado imaginar una reunión de posibles accionistas a los que se presenta el producto, con presentaciones en power point y muestras encima de la mesa. O quizá para vosotros sea descabellado, pero no para mi, porque yo estoy muy loco.
-Este es nuestro producto, como puede ver tiene un coeficiente de fricción mu=0.7 y dibujos de perricos.
-Me preocupa un poco el 800% de wolframio, sinceramente.
-No debería, señor, es imprescindible para que el papel se parta en incómodas tiras ignorando por completo la línea de puntos, y está demostrado que sólo causa tumores de colon mortales en uno de cada siete bebés.
-La verdad es que tiene un tacto agradable.
-Sí, como puede ver en este diagrama, se ha adaptado a las rugosidades del ano medio según esta distribución gaussiana.
-Jeje, ano. Podrían cerrarle el fotolog a alguien por esa diapositiva.
-¿El qué?
-No importa.
-Veo que no acaba de estar seguro.
**acciona una palanca que libera a un mono que se arrastra como un manatí hasta pulsar un botón que abre una compuerta en el techo, de donde baja un water de cristal**
-Siéntese y pruébelo, señor, verá qué delicia.
-Es que ya he desayunado.
-Me refiero al papel.
-Ah, jeje, ¿usted cree que...? ¿no les molesta?
-Por supuesto que no, todos los demás lo hemos hecho.
-En ese caso de acuerdo, la verdad es que llevo un rato aguantándome.
**una escena John Waters después**
-¿Qué le parece?
-Tienen aquí a un inversor, qué maravilla, es como caer por un estrecho abismo de almohadas de tacto aterciopelado.
-Lo llamaremos "terciopelo marrón".
Bueno, y los empleados que se dediquen a probar el papel, no sé, qué trabajo de mierda. Jeje.
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