Quizá no sea buena idea tener el superglue al lado del spray nasal para la alergia, pero me gusta el riesgo.
El superglue es uno de los productos que se pueden usar para hacer el mal en infinidad de variantes y, de lejos, el que menos se aprovecha. Vimos que podía ponerse en lugar del champú y dar mucha risa en "Loca Academia de Policía", o en una peluca multicolor puesta a traición en el episodio de Los Simpson que todos recordáis, con Bush senior. Pero nadie parece haber seguido el juego más allá de cuatro leyendas urbanas poco creíbles, ¿qué os ha pasado? Antes molabais.
Siempre me he preguntado qué sería de alguien con los párpados superglueados, o con las manos pegadas en posturas imposibles o en partes incómodas. O a una bicicleta por ejemplo. O a un pollo de goma. Sería útil llevar pegado el ratón bajo la mano. O el bote de superglue para ir pegando cosas en un ciclo sin fin. Imaginen qué maravillas para el Ministry of Silly Walks.
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