Ya tardaba en aparecer el bueno de Hitler en el blog, robándole el asiento a uno de sus subalternos.
Creo que en las películas nunca sale un malo de verdad. Siempre se puede ser más malo y se quedan en un estado intermedio de normalidad con picos de maldad. Para variar podrían sacar a un malo que hiciese malvedades todo el tiempo, continuamente, alternando pequeñas malvadeces con ya los planes maestros malignos centrales. Un malvado de verdad debería mear en los cafés de los demás, pegar y matar a la gente sin motivo alguno, robar, insultar y gritar a las ancianas, cosas así. Estarías hablando con él y te escupiría en cuanto dijeses algo con lo que no está de acuerdo, no te dejaría acabar y te sacaría los ojos en cuanto le mirases mal. Te contaría un chiste y te dispararía en cuanto le dijeses "qué malo". Te vomitaría en la almohada justo antes de acostarte. Cagaría en el vaso de los cepillos de dientes. Llenaría los botes de champú con pus de mono. Te borraría los capítulos de Dexter justo cuando acabasen de bajarse. Vendería tus cosas en el mercado negro, mataría al cliente y se quedaría con todo. Desayunaría bebés mientras inyecta heroína a otros. No sé si me seguís. Al final el malo de turno sabe a poco.
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