Autobiografías no Autorizadas I: Carl Linné

7.3.09 por , comentarios: 0

En esta nueva y esperadísima sección, repasaremos de vez en cuando la vida y obra de algún que otro malandrín. En el caso de los científicos, como el que nos ocupa, asistiremos a los hórridos procesos que les llevaron a sus descubrimientos, aspiraremos vapores de mercurio con ellos, les alcanzaremos recipientes con fetos tocando el acordeón en su interior y pasaremos a limpio sus artículos cuando descubran algo por pura chiripa.

Comenzaremos con Carl Linné, científico y naturalista sueco que sentó las bases de la taxonomía moderna, sea lo que sea eso. En concreto, echaremos un vistazo a lo que la wikipedia no explica. Podemos leer a continuación un breve retrato de este gran personaje, copiado-pegado directamente de un libro en un alarde de ilegalidad:

Carl Linné, conocido más tarde como Von Linné, nació en 1707 en la aldea de Rashult, en la Suecia meridional, hijo de un coadjutor luterano pobre pero ambicioso, y fue un estudiante tan torpe que su exasperado padre lo colocó como aprendiz de zapatero. Horrorizado ante la perspectiva de desperdiciar su vida clavando tachuelas en el cuero, el joven Linné pidió otra oportunidad, que le fue concedida, y a partir de entonces no dejó nunca de obtener distinciones académicas. [...] A principio de la década de 1730, aún con veintitantos años, empezó a elaborar catálogos de las especies vegetales y animales del mundo, utilizando un sistema ideado por él, y su fama fue aumentando gradualmente.

Pocas veces ha habido un hombre que se haya sentido más cómodo con su propia grandeza. Dedicó una gran parte de su tiempo de ocio a escribir largos y halagadores retratos de sí mismo, proclamando que nunca había habido «un botánico ni un zoólogo más grande» que él y que su sistema de clasificación era «el mayor logro del reino de la ciencia». Propuso, modestamente, que su lápida llevase la inscripción Princeps Botanicorum (príncipe de los botánicos). Nunca fue prudente poner en tela de juicio sus generosas autovaloraciones. Los que lo hacían podían encontrarse con hierbas bautizadas con sus nombres. [...]

Otro rasgo sorprendente de Linneo fue una preocupación pertinaz (a veces uno podría decir que febril) por la sexualidad. Le impresionó particularmente la similitud entre ciertos bivalvos y las partes pudendas femeninas. A las divisiones de una especie de almeja le dio los nombres de «vulva», «labios», «pubes», «ano» e «himen». Agrupó las plantas según la naturaleza de sus órganos reproductores y las dotó de un apasionamiento fascinantemente antropomórfico. Sus descripciones de las flores y de su conducta están llenas de alusiones a «relaciones promiscuas», «concubinas estériles» y «lecho nupcial». [...]

A muchos les molestó su tendencia a la procacidad, lo que resulta un tanto irónico, ya que antes de Linneo los nombres vulgares de muchas plantas y animales habían sido bastante groseros. En inglés, el diente de león se conoció popularmente, durante mucho tiempo como «mea en la cama» por sus supuestas propiedades diuréticas, y otros nombres de uso cotidiano incluían pedo de yegua, damas desnudas, orina de perro y culo abierto. Uno o dos de estos apelativos vulgares deben de sobrevivir aún en inglés. El «cabello de doncella» del musgo que se llama en inglés así, por ejemplo, no se refiere al pelo de la cabeza de la mujer. De todos modos, hacía mucho que se creía que las ciencias naturales se dignificarían apreciablemente con una dosis de denominación clásica, así que causó cierta decepción al descubrir que el autoproclamado príncipe de la botánica salpicase sus textos con designaciones como Clitoria, Fornicata y Vulva.

Extraído de "Una Breve Historia de Casi Todo", de Bill Bryson

Así es la historia de la ciencia moderna, amigos. Avanzamos gracias a pirados megalomaníacos que amenazaban con bautizar a plantas con tu nombre si hablabas mal de ellos. Amenazaban con bautizar a plantas con tu nombre. No sé, no me imagino a gente que aspira al Premio Nobel teniendo discusiones del tipo:

– Vaya papada tienes Carl, qué bárbaro, come yodo o algo.

*** se hace un súbito silencio en la sala ***

No has debido decir eso, Marcus. ¡El Príncipe de la Botánica condena tu nombre al más cruel ostracismo histórico! ¡Bautizo con él a este Cardo Borriquero! ¡HAW HAW HAW HAW!

*** una mujer demasiado maquillada se echa la mano a la frente y se desmaya ***
*** un hombre vomita en una maceta ***

– ¡Eso no! ¡Por favor, ESO NO! ¡Te lo suplico! ¡Toma a mi mujer, puedes devorar a nuestro hijo no nato de su vientre! ¡Te regalo mi globo aerostático! ¡Pide lo que quieras!

¡Demasiado tarde! ¡No debiste mancillar mi honor!

*** se sube en Lindsay Lohan haciendo el puente y cabalga hacia el horizonte ***
Y bueno, qué puedo decir. CLITORIA, FORNICATA y VULVA. Y este tipo tuvo seguidores. Y los sigue teniendo. Sale en los libros de texto. Si algo podemos aprender de él es a pensárnoslo dos veces antes de abandonar el camino de la grosería fácil.



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