Resulta que se conocen más de 250 especies de pulpo en el mundo, y continuamente se descubren nuevas. Por ejemplo, el Enteroctopus dofleini, el pulpo gigante del Pacífico que pusieron en un grandioso acuario estadounidense con tiburones, suponiendo erróneamente que su capacidad de ocultación evitaría una masacre entre especies; se equivocaban, de hecho descubrieron que el pulpo acabó zampándoselos tras días de vergonzosos "qué raro, hay trozos de tiburón en el fondo". Otro ejemplo, los Vampyromorphida, que pueden chuparte la sangre por partida óctuple y, probablemente, salgan en algún libro de alto contenido homosexual de Anne Rice.Un rasgo interesante que suelen compartir todas estas especies es el medio de locomoción. Por una parte, pueden ir arrastrándose por el fondo gracias a los tentáculos, incluso hay algunos que "caminan" usando dos de ellos. El otro medio, y aquí es donde pretendía llegar, es el de propulsión. Resulta que tienen unas cavidades que sirven esencialmente para dos cosas: expulsar agua a modo de sifón y, aquí lo bueno, residuos. Vamos, ¡que viene a ser un culo, y se propulsan a base de silenciosos pedos acuosos! La madre naturaleza está llena de detalles cérdicamente sabios, así que dejad de poner mala cara cuando alguien se cuesquee a vuestro lado, es una maravilla más del mundo, y puede ser que estemos cerca del salto evolutivo que nos permita surcar los cielos fabada-powered style.
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