Pamplona en Tres Actos: Acto I

18.7.08 por , comentarios: 0

Después de la revisión médica de última hora, resultados que ya tengo y dicen que tengo el abdomen blando, por cierto, llegas al hotel y te enteras de que la revisión ha sido una total pérdida de tiempo, porque tardan como mínimo dos semanas en decir algo.

Te recibe uno de tus jefes, borracho y con un sombrero de MediaMarkt, pero estás tan cansado que no le meas en la cara, sólo quieres subir a tu habitación y admirar el paisaje durante horas: un desértico vacío con alguna excavadora ocasional.

Por suerte no tienes demasiado tiempo, debes madrugar y, tras un par de horas de estúpida espera burocrática para poder entrar en la fábrica, te encuentras tres ejemplares de ese espécimen tan de moda hoy día: "el subcontratao". Concretamente dos tipos a los que les faltan cinco minutos para jubilarse y un chaval que lleva dos días en la empresa, literalmente.

Pronto se convierten en el mayor entretenimiento de esos días, una extraña máquina de incompetencia perfectamente desengrasada y asíncrona. Como una burla cósmica tras las exigencias de tus profesores de electrónica de potencia que pedían absurdas peripecias matemáticas, Joe el Ingeniero se dedica a observar ese hipnótico vals entre dos ancianos a cámara lenta y el chaval despistado al que no dejan las herramientas y tiene que aflojar tornillos con dos palos y mucho sudor.

¡Plinc pliquiclinc! Por suerte, el siguiente concepto aligeró la estancia: Los Telepubis. En el siguiente acto... ¡comer, no tan fácil como crees!



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