Seguro que todos habéis leído ya la noticia donde se anuncia el nuevo nombre del colisionador de hadrones.
Han elegido, como no, Halo, así que podemos suponer, porque paso de leer la noticia entera, que la elección ha estado en manos de los frikazos que dominan el mundo en la sombra, porque la luz hace que no puedan ver bien la pantalla del ordenador. Unos geek/nerds, palabras de moda que ya cansan, reunidos bajo una cúpula y vestidos con sus túnicas ceremoniales. ¿Que por qué una cúpula? Porque es lo más cerca que estarán de la cópula, jojo.
Bien, pues aunque la elección no me hace vomitar por los oídos, yo habría propuesto Haco, léase jaco, porque un proyecto así es como droga para los científicos, solo que muchísimo más cara y difícil de tirar por el retrete. Haberlo pensado antes de hacerlo tan grande, tontos del ano.
En inglés, VIP, very important people, es sinónimo de lujo bañado en glamour con unas gotas de fama y unos zapatos con alforjas rebosantes de dinero. Sí, os regalo ese concepto, diseñadores del mundo, zapatos con alforjas.
En cambio, si esto lo traducimos al castellano, personas muy importantes, tenemos PMI, una marca rancia de zumos abebibles (porque ahora no sé si se escribe imbebibles, eme antes de be, o inbebibles, de no-bebibles; bueno, olvidadlo, suponed que he escrito no-bebibles). Si esto no es una perfecta metáfora de la comparación entre el celeb system de los iuesei y aspaña que baje Lenin y lo vea.
Pero no quería hablaros de eso. Hoy he ido a firmar el finiquito a majoland, vuestra empresa amiga.
- Oye Joe, estamos hartos de tus historias, ¿qué rayos tiene de interesante firmar un finiquito?
- Me encanta que me hagas esa pregunta, James.
- Si lo estás escribiendo tú todo, ya sabías que te la iba a hacer.
- Puede ser, puede ser, pero no me interrumpas, iba a decir que no es un finiquito cualquiera... ¡Es un finiquito de cero!
*** CHAN CHAN CHAAAN ***
En efecto, vas tan tranquilo a firmar esperando que te paguen medio mes de sueldo y un ridículo finiquito y te encuentras con que no sólo no te van a pagar nada, sino que debes agradecerles que no te hagan pagar los supuestos 6.000 eurazos que ha costado la formación que te han dado.
- Pero Joe, ¿cómo ibas a hacer tu trabajo sin formación?
- Eso es James, eso es, toma una galleta.
- Esto no es una galleta, es un pedazo de cartón. Y alguien lo ha mordido ya.
- Tú, tú, no haces más que hablar de ti y de tu galleta, ¡ábrete un fotolog!
- ¡Pues quizá lo haga! ¡Con casino! ¡Y furcias! Es más, paso del fotolog. Y del casino.
** ahora podéis imaginar que abro un fotolog a James con fotos de galletas de cartón, así me ahorro hacerlo **
¿El lado bueno? Que seguramente se inicien acciones legales que generarán historias aún más increíbles que contaros, mis pequeños lectores imaginarios.
Ayer resultó inevitable para este, vuestro humilde ser supremo, asistir a unos interminables minutos de marujeo televisivo, algo alarmantemente habitual durante la cena. El caso es que salía la típica tonta del culo a la que se le había puesto cara torta de aquella que había siempre para merendar en el cortijo de mi abuela durante aquellos también interminables veranos. Estaba llorosa y todos le daban ánimos, fingiendo que les importa, la mierda de siempre.
Ignoraba por completo quién era la tipa ni de qué iba el tema, pero "por suerte" estaba mi hermana y no tardó en aclarármelo, porque no sabrá qué coño pretenden con el Colisionador de Hadrones, pero de estas mierdas está al día. El caso es que me dice que está así porque se ha quedado embarazada después de siete abortos. No tres ni cuatro, señores, siete. Como es natural, empecé a partirme el culo de risa, eso la convierte prácticamente en una ametralladora de fetos muertos. Aunque seguro que hago mal en llamarle eso, apuesto a que la ametralladora de fetos es un instrumento patentado por Microsoft desde hace décadas. No me denuncies, Bill, yo no te denuncio a ti por llevar esas gafas.
¿A dónde quiero llegar con esto? Pues al siguiente enunciado:
En el vídeo a continuación, trate de encontrar entre la siempre tronchante parafernalia black metal la frase que no encaja.
Que no tiene nada que ver, pero me ha hecho gracia. ¿San Antonio? xD
Normalmente tarda bastante en salir el agua caliente en la ducha, así que suelo abrir el grifo del lavabo y esperar a que salga por ahí caliente, lo que indica que ya saldrá en la ducha, así gasto menos agua y mantengo contentos a los osos polares, las nutritivas nutrias y los Boyes Caos.
El caso es que hoy era el primer viernes par del mes, de forma que me tocaba ducha, y he observado como después de unos diez minutos el agua seguía fría. Oh diablos, no me voy a poder duchar, el mundo se acaba, vamos a morir todos, los comunistas nos están robando el gas, los reyes magos son una engañifa, etc.
Entonces es cuando me he dado cuenta de que tenía el grifo girado para el lado del agua fría. ¿Qué clase de persona olvida de repente hacia qué lado sale el agua caliente y no es capaz de descifrar el color rojo/azul que lo indica? Yo os lo diré, Joe Perkins.
Bonobus, vídeo de Mario by Seth McFarlane:
- No te van a dejar subir eso al avión.
- Oh mierda, seré subnormal, otra vez se me ha olvidado dejar la navaja en la maleta, hostia pijo huevo.
- ¿Ya te ha pasado otras veces?
- Sí, algún guardia civil la debe tener en su alijo personal de cosas confiscadas junto a botes de champú explosivos y camisetas con pistolas dibujadas.
- Eres mu tonto.
- Te podría decir que no, pero te estaría mintiendo.
- Y de qué manera.
- Tú, extraño desconocido, ¿no podrías quedártela y devolvérmela cuando regrese?
- Bueno.
- Pero no te la guardes ano arriba, ¿eh?
- Entonces paso.
- ¿Uh?
- Es broma.
- No se bromea con los adminículos del ejército suizo.
- ¿Con los qué?
- Una palabra que se inventó no-sé-quién, calla y dame tu teléfono.
Tras esta extraña conversación me subí al avión con la inseguridad de quien no lleva su navaja multiusos encima. Pues ayer, créanlo o no, el tipo de las gafas XXL me la devolvió sana y salva, justo después de ver salir de la terminal internacional al Elvis irlandés y de haber sido seducido por una joven que lamía chupa-chup. Pero no era tan joven como pensáis. Esta es una de esas escenas en la vida que dan rabia, porque justo cuando ibas a apretar el botón rojo recuperas un poco la fe en la humanidad y vuelves a guardar todos esos megatones en la fortaleza del ártico. Cuanto poder atómico desaprovechado.
Como prometí a la siempre inspiradora Susie, el jeroglífico montajero que ideó ella solica cuando no medía más de metro y medio y todavía no sabía volar.
Hoy he vivido una extraña persecución conmigo mismo. Mi yo de hace dos días envió un burofax mandando a la mierda a mi empresa, pero no llegó en las 24 horas que dicen los Dioses del Buzón, de manera que hoy he tenido que ir investigando las pistas que dejé.
Resulta que estaba aceptado pero no enviado, así que he ido a la empresa a entregar la carta de dimisión en persona, pero perseguido por la sombra de mi yo pasado, que podía haberme traicionado en forma de cartero que lleva las cosas en el último momento.
- Hola payaso, no te levantes.
- Ya estoy levantado.
- Pues vaya, pareces más alto en las fotos.
- Es que son de cuando llevé a mi hijo a Catalunya en Miniatura.
- Ah, ¿este es tu hijo?
- No, ese soy yo.
- Bueno, vayamos al grano, ¡os dejo! ¡ya no siento nada trabajando con vosotros!
- No digas eso, danos una oportunidad, podemos cambiar.
- No, no podéis, y yo debo ser libre como una mariposa que emerge del capullo y se baña en el primer rocío de primavera.
- ¿En serio? ¿Una mariposa?
- Bueno, no ha sido un buen símil, OJAZOS.
- El caso es que no puedes dimitir.
- ¿Que no puedo? ¿Que no pueeedo? Que te meto, primo.
- No, es que... YA LO HAS HECHO.
*** CHAN CHAN CHAAN ***
- ¿Meterte?
- No, dimitir, mira, tengo un burofax.
*** aparece una silueta de aura violeta tech, es Joe del pasado con gorguera y cejas raras ***
- ÑIEJ ÑIEJ ÑIEEEJ.
- ¡Te odio, Joe del pasado!
Eso no ha ocurrido, así que he disimulado, he puesto a parir al jefe, que no estaba presente, no, y me he ido. ¡Pero cuidado! El pérfido plan de Joe -1 seguía en marcha, el tiempo corre en mi contra y aún no he conseguido detenerlo. ¿Tendré que sufrir el ridículo de que llegue el burofax cuando ya he entregado la carta en mano? Tendréis que esperar al próximo episodio para averiguarlo, donde también se desvelará si se dan cuenta de que me he olvidado el cargador del portátil de empresa en el hotel de Granada. Emoción a tope. O algo.
Hoy os contaré una de esas historias. No, no salen elfos, no es de ESAS historias. Se trata de una escena cotidiana de incomodidad familiar que el siempre sabio Dr-Muerte me recordó ayer y debo compartir con vosotros porque lo dice el código de Los Viciados al Call of Duty 2.
Escenario: Casa de Alex, al que muchos ya conoceréis y debería dedicar una entrada sobre sus frases "mi bocadillo es mejor que el vuestro" y "yo como más sandía que tú". Recordádmelo. Bien, era una calurosa tarde de verano y, como cualquier grupo de sanos veinteañeros, decidimos pasarla en su casa jugando a una de sus múltiples videoconsolas, porque es de esa gente loca que se gasta 600 € en algo así. Pero no estamos aquí para juzgarle. Para eso servirá la futura entrada que os he prometido.
Los padres en el camping, así que le robo algo de la nevera y me quito las zapatillas, hasta aquí normal. Cogemos los mandos y empezamos a viciar los tres a uno de esos juegos de matar criaturas fantásticas, pero no fantásticas porque sean buena gente, sino porque son de mentira. Como buenos roleros, a los cinco milisegundos estamos gritando como cabrones.
- JODER, TONTOLNABO, ESE COFRE DE ORO ME TOCABA A MI, ASÍ NO VOY A PODER COMPRAR AVANCES.
- QUE LO HE COGIDO SIN QUERER, CÁLLATE, QUE AHORA SALE UN FINAL BOSS.
- YO LO HE COGIDO MÁS SIN QUERER QUE TÚ.
- CALLA Y TRÁENOS MÁS PALOMITAS Y PATATAS FRITAS, QUE SOMOS TUS INVITADOS.
- PERO MÁTALO, IDIOTAAAAAAAAA. LÁNZALE LA BOLA DE FUEGO, REDÚCELO A CENIZAS, ¡ENVÍALO DE VUELTA A LAS LLAMAS DEL AVERNO!
- ¿COMO SE HACÍA ESO?
- DALE A TRIÁNGULO.
Así volaron las horas, en una atmósfera de agresividad digital y olor a pies que nada tuvo que envidiar a un episodio de The Big Bang Theory.
Espera, Joe, todo esto es tremendamente interesante, me tienes hipnotizado/a con tu caótica narración, ¿pero a donde quieres llegar? Pues a que, estimado/a lector/a, de repente y sin previo aviso se abre la puerta de una habitación y sale su sudorosa y muy adolescente hermana con el no menos sudoroso novio, dice hola y se van.
¿Qué significa esto? Queremos creer que nuestras groseras voces fueron la banda sonora de la virginal entrega de una joven a su primer amor, eso nos resulta tronchante y ahora os podéis carcajear con nosotros.
Vaya, pues al final sí salían elfos, que yo me pillé al arquero elfo oscuro.
Bueno, debo levantarme y golpear en la mesa con el puño de la indignación (que es el derecho) porque nadie comenta el anuncio más asqueroso de la última década. Sí, sí, ese. ¿Qué dices, que me das la razón como a los locos, que no sabes cual digo? ¿Que te doy miedo porque llevo una pistola y gorguera? Bueno, te perdonaré la vida.
Por supuesto, se trata de un anuncio de compresas. Se ve una enorme en el suelo, a no ser que sea una nueva línea de alfombras de Ágata Ruiz de la Prada y lo haya entendido mal, y varias féminas jugosas que se tumban encima haciendo alarde de toda su juvenil turgencia. Un puñado de gráciles doncellas que contonean sus voluptuosos cuerpos al son de Eros, dios del... ehmm, me estoy desviando del tema. El caso es que van vestidas de rojo, un precedente de mal gustó que sentó, supongo, aquel celeberrimérrimo (sí, celeberrimérrimo, ¿qué pasa?) "hola, soy tu menstruación". Así que tenemos un escenario con una compresa gigante y unas tipas vestidas de rojo que van y se tumban y tú tuerces el gesto, entonces se dan la vuelta y ves que por la espalda la ropa es de color blanco, simulando la absorción del producto en cuestión.
Pero a ver, ¿what the fuck? ¿Quién en su sano juicio propone una campaña publicitaria de esta índole? ¿Quién la aprueba? ¿Quién la acepta como representación de su producto? ¿Nos hemos vuelto locos ya? Pero, pero, pero qué ascazo, colega.
Bueno, y pensad en las actrizobailarinas, ¿cinco años de baile clásico, seis de claqué, tres de sardana y acabas haciendo de regla? Joder, y yo pensaba que tenía un trabajo de mierda.
En el próximo capítulo:
- ¿Tú puedes quedarte hasta las cinco?
- Imposible, tengo... un simposio. Sobre avestruces.
No todo podían ser penurias en Le Pamplonè, pues el regreso se ha adelantado gracias a que hemos currado como hideputas. Después de un satisfactorio episodio no-me-da-la-ganesco:
- Eh, espera, yo había entendido que salía media hora antes y los llevaba al aeropuerto.
- No, después de las siete.
- Pues entonces no voy.
- ¿Que no vas? ¿Prefieres que te lo diga Sánchez?
- Sí, que me lo diga él.
- Pues ahora te llama.
Sánchez es el jefazo, para que os hagáis una idea una escena perfectamente análoga es cuando mis primas no se comían las lentejas y mi tía las amenazaba con arrancarles la cabeza. Literalmente. Aprende algo de psicología infantil, payasa.
- ¿Qué te ha dicho?
- Que ahora me llama Sánchez.
*** media hora después ***
- Qué raro, no llama, ¿le habrá pasado algo?
Tontos del nabo. Pero quería cerrar este ciclo absurdamente largo con la humillación del bar. Por una vez no soy yo el humillado.
- Oye, aquí mi amigo quiere ver la sexta, ¿nos la pones?
- Vale, ahora voy.
Coge el mando y comienza un recorrido interminable de canal en canal, sin encontrar la sexta, en una pose que recordaba extrañamente a un escanciador de sidra.
- Lo has intentado con estilo, pero eso no es la sexta.
- Ya, es que no la he encontrado.
- Eh... vale.
Viene otra camarera sensiblemente menos escotada.
- Perdona, ¿nos pones la sexta?
- Claro.
A los cinco segundos se ve la sexta.
- Ey, enhorabuena, ¿puedes explicarle a tu compañera como lo has hecho?
Por algún motivo, la primera dejó de servirnos la cena. ¿Qué moraleja podemos extraer de esta historia? ¿Quizá que el intelecto está inversamente relacionado con el escote? Os lo tengo dicho, insinuad, insinuad, no mostréis.
¿Se me va a quedar un brazo más grande que el otro de apretar tuercas con la misma mano? Yo creo que sí. El mono borracho con bazooka y gorguera da paso al excelso segundo acto del tragidrama pamplonoide. Se sienten, coño.
En esta segunda fase, amenizada por las siempre desconcertantes historias del compañero bebedor donde confiesa haber sido chulo de putas, haber estado relacionado con el asesinato escopeta-recortada-mediante de no-sé-quién y estar buscado por la policía Vallisoletana desde hace ni se sabe, hablaremos de la camarera hinchable.
ENTRA la Camarera Hinchable
- Bleblublegbgbg.
- ¿Cómo dice?
- Bleblublegbgbg.
- Espere, activaré el traductor labiossiliconados-pseudocastellano.
** CLIC **
- ¿Qué desean de postre, distinguidos caballeros?
TODOS A LA VEZ:
- MELONES.
Jeje, mucha risa. ¿Que cómo es la camarera en cuestión? Coged la coctelera mental, meted en ella a la veneno, a Salma Hayek y a Marujita Díaz, sacad a Salma Hayek y ahí está. Digamos que no le resulta nada fácil aplaudir. Que no puede dormir boca abajo, vamos. Que su punto de flotación está por encima de la media. Que su centro de gravedad está desviado, para entendernos. Que tiene problemas de espalda. Que en gravedad cero se queda en el suelo. Que más que un organismo basado en carbono está basado en silicio, ya sabéis. Suponiendo que la silicona esté relacionada remotamente con el silicio, no lo sé, pero ya captáis la idea. Vale, ya paro.
Siempre me pregunto cómo es la forma correcta para escribir una escena teatral. ¿Tendré que estudiar comunicación audiovisual para averiguarlo? Pues lo estoy pensando, he llegado a la conclusión de que de mayor quiero ser guionista de dibujos animados infantiles, qué pasa. ¿Ya me dejarán entrar? ¿Tendré que volver a hacer selectividad y sacar un 36 para llegar a la nota? ¿Entro de guays por tener ya una carrera o eso es algo que me inventé de pequeño y lo he llevado conmigo hasta ahora?