And then...

24.8.08 por , comentarios: 0

Hoy os contaré una de esas historias. No, no salen elfos, no es de ESAS historias. Se trata de una escena cotidiana de incomodidad familiar que el siempre sabio Dr-Muerte me recordó ayer y debo compartir con vosotros porque lo dice el código de Los Viciados al Call of Duty 2.

Escenario: Casa de Alex, al que muchos ya conoceréis y debería dedicar una entrada sobre sus frases "mi bocadillo es mejor que el vuestro" y "yo como más sandía que tú". Recordádmelo. Bien, era una calurosa tarde de verano y, como cualquier grupo de sanos veinteañeros, decidimos pasarla en su casa jugando a una de sus múltiples videoconsolas, porque es de esa gente loca que se gasta 600 € en algo así. Pero no estamos aquí para juzgarle. Para eso servirá la futura entrada que os he prometido.

Los padres en el camping, así que le robo algo de la nevera y me quito las zapatillas, hasta aquí normal. Cogemos los mandos y empezamos a viciar los tres a uno de esos juegos de matar criaturas fantásticas, pero no fantásticas porque sean buena gente, sino porque son de mentira. Como buenos roleros, a los cinco milisegundos estamos gritando como cabrones.

- JODER, TONTOLNABO, ESE COFRE DE ORO ME TOCABA A MI, ASÍ NO VOY A PODER COMPRAR AVANCES.
- QUE LO HE COGIDO SIN QUERER, CÁLLATE, QUE AHORA SALE UN FINAL BOSS.
- YO LO HE COGIDO MÁS SIN QUERER QUE TÚ.
- CALLA Y TRÁENOS MÁS PALOMITAS Y PATATAS FRITAS, QUE SOMOS TUS INVITADOS.
- PERO MÁTALO, IDIOTAAAAAAAAA. LÁNZALE LA BOLA DE FUEGO, REDÚCELO A CENIZAS, ¡ENVÍALO DE VUELTA A LAS LLAMAS DEL AVERNO!
- ¿COMO SE HACÍA ESO?
- DALE A TRIÁNGULO.

Así volaron las horas, en una atmósfera de agresividad digital y olor a pies que nada tuvo que envidiar a un episodio de The Big Bang Theory.

Espera, Joe, todo esto es tremendamente interesante, me tienes hipnotizado/a con tu caótica narración, ¿pero a donde quieres llegar? Pues a que, estimado/a lector/a, de repente y sin previo aviso se abre la puerta de una habitación y sale su sudorosa y muy adolescente hermana con el no menos sudoroso novio, dice hola y se van.

¿Qué significa esto? Queremos creer que nuestras groseras voces fueron la banda sonora de la virginal entrega de una joven a su primer amor, eso nos resulta tronchante y ahora os podéis carcajear con nosotros.

Vaya, pues al final sí salían elfos, que yo me pillé al arquero elfo oscuro.



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El anuncio

22.8.08 por , comentarios: 0

Bueno, debo levantarme y golpear en la mesa con el puño de la indignación (que es el derecho) porque nadie comenta el anuncio más asqueroso de la última década. Sí, sí, ese. ¿Qué dices, que me das la razón como a los locos, que no sabes cual digo? ¿Que te doy miedo porque llevo una pistola y gorguera? Bueno, te perdonaré la vida.

Por supuesto, se trata de un anuncio de compresas. Se ve una enorme en el suelo, a no ser que sea una nueva línea de alfombras de Ágata Ruiz de la Prada y lo haya entendido mal, y varias féminas jugosas que se tumban encima haciendo alarde de toda su juvenil turgencia. Un puñado de gráciles doncellas que contonean sus voluptuosos cuerpos al son de Eros, dios del... ehmm, me estoy desviando del tema. El caso es que van vestidas de rojo, un precedente de mal gustó que sentó, supongo, aquel celeberrimérrimo (sí, celeberrimérrimo, ¿qué pasa?) "hola, soy tu menstruación". Así que tenemos un escenario con una compresa gigante y unas tipas vestidas de rojo que van y se tumban y tú tuerces el gesto, entonces se dan la vuelta y ves que por la espalda la ropa es de color blanco, simulando la absorción del producto en cuestión.

Pero a ver, ¿what the fuck? ¿Quién en su sano juicio propone una campaña publicitaria de esta índole? ¿Quién la aprueba? ¿Quién la acepta como representación de su producto? ¿Nos hemos vuelto locos ya? Pero, pero, pero qué ascazo, colega.

Bueno, y pensad en las actrizobailarinas, ¿cinco años de baile clásico, seis de claqué, tres de sardana y acabas haciendo de regla? Joder, y yo pensaba que tenía un trabajo de mierda.

En el próximo capítulo:

- ¿Tú puedes quedarte hasta las cinco?
- Imposible, tengo... un simposio. Sobre avestruces.



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Pamplona en Tres Actos: Acto III (Grand Finale)

15.8.08 por , comentarios: 0

No todo podían ser penurias en Le Pamplonè, pues el regreso se ha adelantado gracias a que hemos currado como hideputas. Después de un satisfactorio episodio no-me-da-la-ganesco:

- Eh, espera, yo había entendido que salía media hora antes y los llevaba al aeropuerto.
- No, después de las siete.
- Pues entonces no voy.
- ¿Que no vas? ¿Prefieres que te lo diga Sánchez?
- Sí, que me lo diga él.
- Pues ahora te llama.

Sánchez es el jefazo, para que os hagáis una idea una escena perfectamente análoga es cuando mis primas no se comían las lentejas y mi tía las amenazaba con arrancarles la cabeza. Literalmente. Aprende algo de psicología infantil, payasa.

- ¿Qué te ha dicho?
- Que ahora me llama Sánchez.
*** media hora después ***
- Qué raro, no llama, ¿le habrá pasado algo?

Tontos del nabo. Pero quería cerrar este ciclo absurdamente largo con la humillación del bar. Por una vez no soy yo el humillado.

- Oye, aquí mi amigo quiere ver la sexta, ¿nos la pones?
- Vale, ahora voy.

Coge el mando y comienza un recorrido interminable de canal en canal, sin encontrar la sexta, en una pose que recordaba extrañamente a un escanciador de sidra.

- Lo has intentado con estilo, pero eso no es la sexta.
- Ya, es que no la he encontrado.
- Eh... vale.

Viene otra camarera sensiblemente menos escotada.

- Perdona, ¿nos pones la sexta?
- Claro.

A los cinco segundos se ve la sexta.

- Ey, enhorabuena, ¿puedes explicarle a tu compañera como lo has hecho?

Por algún motivo, la primera dejó de servirnos la cena. ¿Qué moraleja podemos extraer de esta historia? ¿Quizá que el intelecto está inversamente relacionado con el escote? Os lo tengo dicho, insinuad, insinuad, no mostréis.



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Pamplona en Tres Actos: Acto II

8.8.08 por , comentarios: 0

¿Se me va a quedar un brazo más grande que el otro de apretar tuercas con la misma mano? Yo creo que sí. El mono borracho con bazooka y gorguera da paso al excelso segundo acto del tragidrama pamplonoide. Se sienten, coño.

En esta segunda fase, amenizada por las siempre desconcertantes historias del compañero bebedor donde confiesa haber sido chulo de putas, haber estado relacionado con el asesinato escopeta-recortada-mediante de no-sé-quién y estar buscado por la policía Vallisoletana desde hace ni se sabe, hablaremos de la camarera hinchable.

ENTRA la Camarera Hinchable

- Bleblublegbgbg.
- ¿Cómo dice?
- Bleblublegbgbg.
- Espere, activaré el traductor labiossiliconados-pseudocastellano.
** CLIC **
- ¿Qué desean de postre, distinguidos caballeros?
TODOS A LA VEZ:
- MELONES.

Jeje, mucha risa. ¿Que cómo es la camarera en cuestión? Coged la coctelera mental, meted en ella a la veneno, a Salma Hayek y a Marujita Díaz, sacad a Salma Hayek y ahí está. Digamos que no le resulta nada fácil aplaudir. Que no puede dormir boca abajo, vamos. Que su punto de flotación está por encima de la media. Que su centro de gravedad está desviado, para entendernos. Que tiene problemas de espalda. Que en gravedad cero se queda en el suelo. Que más que un organismo basado en carbono está basado en silicio, ya sabéis. Suponiendo que la silicona esté relacionada remotamente con el silicio, no lo sé, pero ya captáis la idea. Vale, ya paro.

Siempre me pregunto cómo es la forma correcta para escribir una escena teatral. ¿Tendré que estudiar comunicación audiovisual para averiguarlo? Pues lo estoy pensando, he llegado a la conclusión de que de mayor quiero ser guionista de dibujos animados infantiles, qué pasa. ¿Ya me dejarán entrar? ¿Tendré que volver a hacer selectividad y sacar un 36 para llegar a la nota? ¿Entro de guays por tener ya una carrera o eso es algo que me inventé de pequeño y lo he llevado conmigo hasta ahora?



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