1.8.10 por
Unknown
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Hola, personas. Hoy vamos a hablar de George Went Hensley, uno de esos personajes cruciales en la historia de la humanidad, puntadas que han confeccionado el tapiz del hombre como especie, cultura, civilización, cosa. Su historia hace, como pocas, que vislumbremos un vector de la trayectoria que seguimos todos; destino: EL INFINITO. Una historia simple pero hermosa, una fábula moderna que, quizá, aún no hemos interiorizado debidamente.
Hensley, nativo de Tenesse, nace en 1881, sólo un año después que
el turrón. Y pocas cosas dulces como el turrón le tocaría saborear, llevando una dura vida de, no sé, campesino paleto por ejemplo; esta no pretende ser una biografía precisa, igual fue minero, comadrono o zar prusiano exiliado. El caso es que, muy religioso él, fundó la llamada
Church of God with Signs Following, especializada en algo conocido como
Snake Handling, que suena a masturbar serpientes pero eso tendría algún sentido, como amantes de los animales o vaya usted a saber, Francisco, vaya usted a saber. La hórrida realidad es que el
Manoseo de Serpientes es un ritual que sigue un pequeño número de iglesias pentecostales (pertenecientes o relativas a Pentecostés; gracias, RAE) estadounidenses, donde el Poder de Jesús Salvador te protege
suponiblemente hasta de los ataques de animales venenosos -e imagino que de muchas otras cosas, como de impactos de meteorito, la electricidad, hemorroides y moho, o
hemohorroides, una enfermedad que las combina y que me acabo de inventar y que seguro trae cola; jeje, cola-, y supongo que montan el típico numerito de un escenario y un tipo canoso gritando majaderías y sacando serpientes de una bolsa y atándolas entre ellas y afirmando que "
soy tan creyente que puedo saltar a la comba con estos peligrosísimos reptiles atados a modo de cuerda y aún así no me pasará nada y podré gastarme esta noche vuestras donaciones en cerveza".
Obviamente nuestro amigo Hensley, lejos de limitarse a sugerir este espectáculo pseudocircense-religioso y retirarse a una cabaña de las montañas, participó activamente en el Holy Handling -insertar chiste sobre curas que manosean niños aquí-, sirviendo de buen ejemplo para sus hijos, sobrinos y vecinos. "
Miradme todooos, estoy manoseando serpientes, soy más creyente que vosotroooos", "
Me carcajeo de vuestra religiosidad, yo hago locuras con mi cuerpo, a veces me lleno la bañera de serpientes y juego al Arca de Noé, donde seguro que Noé hacía cosas parecidas con animales y mucho peores, así que menos criticar que las sagradas escrituras no dicen nada descabellado", "
Me he hecho unos pendientes de serpientes para llevar serpientes venenosas cerca de los ojos todo el día y que me puedan morder cuando quieran, a ver si en la parroquia de Villabajo hacen algo parecido, no lo creo", cosas así diría, de persona con larga fe. Pero aquí llega el twisted ending, porque
George Went Hensley sucumbió al veneno de una serpiente y murió en 1955, ridículamente viejo para alguien que se ha pasado la puta vida molestando a animales peligrosos. ¿El fin para las prácticas de Snake Handling, preguntáis? Pues no, porque el ritual sigue vivo, pese a la sombra de Hensley que, en las noches de luna menguante, se lamenta por no haber lamido sapos en lugar de jugar con
Serpientes en la Vicaría.