Héroes anónimos I: El Eyaculador Enmascarado

11.7.10 por , comentarios: 3

Hola, criaturillas del bosque. Pueden sonar las trompetas del triunfo, porque se inaugura una nueva serie de posts, que con un poco de suerte tendrá continuación algún día. ¿Quién iba a decir que Microrrelatos de terror sería el primero en tener continuación? Seguro que vosotros no, porque un terror tan condensado puede MATAR. Pero vayamos por faena, metámonos en harina y aspiremos fuerte, tan fuerte que se nos formen magdalenas en la pituitaria, que se nos quede el pecho hinchado, porque vamos a hablar de héroes. ¿Del Capitán URSS? ¿De John McClane? ¿De neurocirujanos que operan con cubiertos de plástico de esos de comerte la tarta del cumpleaños porque es una emergencia y si no lo hacen la pequeña Mary morirá de disentería? ¿De Spiderman? Sí, pero otro día. Hoy vamos a hablar de héroes anónimos, de VERDADEROS héroes anónimos. Nada de bomberos que dicen que trabajan de eso porque son así de buenas personas pero en realidad lo hacen para ligar con veinteañeras en el gimnasio -lo que es una guarrada porque está todo el mundo sudado, si os importa mi opinión. ¿Que no? Pues vale-. Personas aparentemente insignificantes que llevan lo heroico dentro, frecuentemente sin saberlo, como un tumor. Bueno, un tumor benigno, que yo me los imagino como de peluche, con una cara sonriente dibujada. Que te lo extirpan y lo limpian un poco, lo envuelven en una toalla y te lo dan para que le hagas arrumacos y le pongas nombre. Y luego es doloroso, porque te lo arrebatan para implantárselo a otro paciente y mantener la farsa de la medicina moderna en marcha, pero eso es otra historia. Si queréis, también podéis imaginar un tumor benigno como un tumor Kinder, que te lo extirpan, lo abres y dentro trae juguetes para montar. Un producto que tendría mucho éxito en el mercado caníbal, por cierto.

Pero dejemos de hablar de tumores, aunque sea por un segundo, y volvamos al núcleo gelatinoso de este post, que es la heroicidad ciega y sordomuda, inaugurándola con El Eyaculador Enmascarado, un héroe urbano del que no conozco el nombre ni el jeto, y por eso me lo imagino con una máscara.
¿Y tú cómo te imaginas al Eyaculador Enmascarado?

Quizá se trate de una leyenda, quizá se convierta en una, quizá sea el delirio de una mente enajenada, pero las aventuras del Eyaculador Enmascarado llegaron a mis ojos de la mano de una amiga a la que llamaré Lady Thundercalippo Match 13, que tuvo la buena fortuna de conocerlo íntimamente.

Lady Thundercalippo Match 13 comenzó una bella relación con el Eyaculador Enmascarado hará unos meses. Todo iba como la seda, eran como delfines que se dejaban llevar por las azules aguas del enamoramiento, hasta que las aguas se volvieron demasiado húmedas. No sé si me seguís. Las aguas se calentaron por el efecto invernadero, vamos. El Leviatán emergió de las profundidades, y tenía hambre de carne humana. El agujero de la cabeza de la ballena blanca chorreab... vamos, que la relación llegó a ese punto donde lo efímero se vuelve tangible, y los poderes del Eyaculador Enmascarado despertaron.

Al principio Lady Thundercalippo Match 13 se mostró comprensiva, imagino. El Eyaculador Enmascarado había tenido un mal momento. No pasaba nada. A todos nos ha pasado después de haber estado viendo el Volleyball femenino. Insatisfecha pero enamorada, hasta cierto punto halagada, confusa, se da media vuelta y se pone a dormir. Los días pasan, y para la decimocuarta vez que se repite la historia, la insatisfacción se torna preocupación. Ella, una mujer dialogante, decide hablarlo con él. Hay tratamientos médicos para casos tan severos. Psicólogos. Drogas. Lobotomías. Y aquí es donde lo heroico tomó forma, porque lejos de avergonzarse, de buscar excusas, de pedir perdón, de llorar, de saltar por la ventana, se alzó orgulloso de su instantánea eyaculación precoz pre-penetración, argumentando cuánto le gustaba Lady Thundercalippo Match 13, y cómo se lo demostraba físicamente, y que no veía dónde estaba el problema.

Así es, amigos. Como una manifestación física del espíritu sexual más caduco, donde la velocidad de eyaculación era sinónimo de hombría y el placer femenino era irrelevante, el Eyaculador Enmascarado brilló con luz propia, y se alejó por las oscuras calles de la ciudad, luchando valientemente por recuperar un tiempo ya olvidado. El hombre del futuro te saluda con honor, hijo del pasado. No desfallezcas. Que nadie te arrebata tu sueño.



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Microrrelatos de terror II: En la oscuridad

9.7.10 por , comentarios: 2

-¿Oiga? ¿Policía? Tienen que venir a mi casa, una docena de animales me rodean, ¡sus ojos brillan en la oscuridad!
-¿Está seguro de que los ojos no pertenecen a una única criatura?

CHAN CHAN CHAN CHAAAAAAAAAN.



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